Hoy sigo en mi línea de hablar de películas que de una manera u otra marcan a la sociedad y a la forma de ver el mundo. Y que mejor manera que dar un homenaje a todas esas películas que haciendo la crítica de "la Naranja mecánica".
Antes de nada decir que ayer la vi por tercera vez, y quedé igual de maravillado que la primera vez. Es cierto que esta película no es original, y que Stanley Kubrick decidió adaptar la novela de Anthony Burgess, pero su forma de llevar la novela al cine ha sido grandiosa. Y siendo honestos, tenemos que reconocer que son muchos los libros llevados al cine, y que según el director y la visión que le de a la novela, estaríamos hablando de obras maestras. Y la Naranja mecánica no es menos.
Con una primera escena que desde un primer momento asusta, a un desenlace temido por todos, 'la Naranja Mecánica' trata sobre los miedos de la sociedad y sus formas de reaccionar ante la misma. Y es que la temática de ésta película no es más que la 'ultraviolencia'. Se trata de un concepto de violencia, no basado tanto en la fuerza o el golpe, sino más en la agresión psicológica, en desbordar a las personas hasta hacerlas enloquecer.
Alex es un chico, que obsesionado con el sexo, la violencia y Beethoven, busca hacer el mal sin motivo aparente junto a su pandilla de drugos. Sin embargo, y a medida que avanza la película, podemos ir viendo situaciones en las que de una manera u otra intuimos los motivos que llevan a a Alex a hacer determinadas cosas. Quizás la situación tan idílica en su casa, intentando romper con su monotonía hogareña. O quizás un abuso y hambre de poder exacerbados.
La historia de 'la Naranja Mecánica' transcurre de una forma lenta, haciéndonos partícipes de todo el proceso que Alex sufre, y en algún momento incluso llegando a empatizar con él, cosa que parece imposible en los primeros 30 minutos: se trata de un proceso no muy largo, pero sí con unas consecuencias horribles. La sensación que nos queda en la última parte de la película es una moraleja que bien podría ser de una fábula: los malvados, aún con piel de cordero, siguen siendo malvados. Moraleja que bien podrían servir para otros títulos del cine (véase 'American History X').
Con una historia que, en su época, marcó a los jóvenes que hoy en día recomiendan esta película a sus hijos, y con una imagen y fotografía increíbles, 'la Naranja Mecánica' no se alzó con premios importantes (BAFTA, Globo de Oro, Óscar...), quizás por la obsesión que hoy en día perdura de calificar únicamente las adaptaciones de novelas con sus coincidencias y si nivel de parecido. Y quizás también porque Kubrick, al igual que otros grandes del cine, como Johnny Depp, ha sido siempre un gran olvidado en cuanto a premios, llegando en ocasiones a repudiar a la Academia de Cine Americano.
Por tanto, os recomiendo encarecidamente esta película, de la cual saco una conclusión final, aplicable al 100% en la sociedad de hoy en día: nadie, ni nada, debe hacer que seamos diferentes a lo que hoy en día somos. Porque el día que nos cambien, realmente vamos a sacar a nuestro yo interior, al que de verdad nadie conoce.
Alex es un chico, que obsesionado con el sexo, la violencia y Beethoven, busca hacer el mal sin motivo aparente junto a su pandilla de drugos. Sin embargo, y a medida que avanza la película, podemos ir viendo situaciones en las que de una manera u otra intuimos los motivos que llevan a a Alex a hacer determinadas cosas. Quizás la situación tan idílica en su casa, intentando romper con su monotonía hogareña. O quizás un abuso y hambre de poder exacerbados.
La historia de 'la Naranja Mecánica' transcurre de una forma lenta, haciéndonos partícipes de todo el proceso que Alex sufre, y en algún momento incluso llegando a empatizar con él, cosa que parece imposible en los primeros 30 minutos: se trata de un proceso no muy largo, pero sí con unas consecuencias horribles. La sensación que nos queda en la última parte de la película es una moraleja que bien podría ser de una fábula: los malvados, aún con piel de cordero, siguen siendo malvados. Moraleja que bien podrían servir para otros títulos del cine (véase 'American History X').
Con una historia que, en su época, marcó a los jóvenes que hoy en día recomiendan esta película a sus hijos, y con una imagen y fotografía increíbles, 'la Naranja Mecánica' no se alzó con premios importantes (BAFTA, Globo de Oro, Óscar...), quizás por la obsesión que hoy en día perdura de calificar únicamente las adaptaciones de novelas con sus coincidencias y si nivel de parecido. Y quizás también porque Kubrick, al igual que otros grandes del cine, como Johnny Depp, ha sido siempre un gran olvidado en cuanto a premios, llegando en ocasiones a repudiar a la Academia de Cine Americano.
Por tanto, os recomiendo encarecidamente esta película, de la cual saco una conclusión final, aplicable al 100% en la sociedad de hoy en día: nadie, ni nada, debe hacer que seamos diferentes a lo que hoy en día somos. Porque el día que nos cambien, realmente vamos a sacar a nuestro yo interior, al que de verdad nadie conoce.

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