The Artist se alzó con 5 Oscars (mejor película, mejor actor, mejor director, mejor música original y mejor diseño de vestuario), igualando al Hugo de Scorsese, que también recibió 5 Oscars mal calificados como menores. Y es que una película no es solamente lo que se ve, sino un gran proceso tras las cámaras que hacen de una historia algo que podemos ver en la gran pantalla. Por tanto, y sin distinguir entre categorías, se produjo un empate de triunfadores, uno por lo visual y otro por lo técnico. Las otras grandes favoritas como Moneyball o Criadas y Señoras, se quedaron con lo puesto, recibiendo la última el merecido Oscar a actriz de reparto (Octavia Spencer).
Mención especial merecen los ganadores a mejor actor y mejor actriz. El primero brilló por su humildad y su grito al cielo: era la viva imagen de la felicidad, no había más que verlo, y es que Jean Dujardin no puede quedar mejor en un escenario recibiendo un Oscar, al igual que el papel le venía como anillo al dedo, y su caracterización era de las que más ayudaba a creernos que estábamos a finales de la década de los 20.
Meryl Streep, sin embargo, nos deleitó con una actuación más en el escenario al recibir el Oscar. No se lo esperaba según su gesto, pero me hubiera gustado más un Oscar a Viola Davis o a Rooney Mara, pero quizás premiar una actuación de una adaptación de un libro, o una película cuyo reparto es maravilloso pero que en el conjunto pareció no gustar a la Academia era lo más lógico. Aun así, la actuación de Meryl Streep es bastante decente, cosa que nos esperábamos de ella.
También merece nombrarle Christopher Plummer por principiantes, cuya película sinceramente no he visionado, pero el Oscar era su asignatura pendiente, la cual por fin consiguió superar.
En cuanto a la gala, bastante normal, cosa que era de esperar. Billy Crystal es un gran anfitrión, pero el toque nostálgico que se le dio a la gala junto con los triunfos de The Artist fueron lo máximo a destacar.
La alfombra roja, sin embargo, ha estado cargada de polémica de la mano de Sacha Baron Cohen. Sinceramente, no se de donde viene tanta polémica, cuando este cómico siempre hace lo mismo, sin cortarse. Y a nosotros, nos encanta (recordemos la caída encima de Eminem en los Grammy del año pasado).


Los vestidos eran de los más variados, destacando a mi parecer Angelina Jolie y su estilo Jessica Rabbit, a Gwyneth Paltrow y a Michelle Williams, quienes con un vestido normal los mejoraron al máximo con sus perchas.
Por otra parte, en España nos quedamos sin Oscars directos, ya que el Oscar de Midnight in Paris nos afecta de forma indirecta (película co-producida por Antena3 Films).
Así, la gala puede resumirse en lenta, predecible y nostálgica, notándose como "los artistas" no sabían que ganarían, mientras que los más veteranos sabían que su victoria estaba servida.



